Esta terapia es muy especial para mí, ya que es canalizada: la información y la guía para realizarla me llegaron a través de mi conexión espiritual con el arcángel Rafael.
Se trata de una experiencia profunda de conexión con los cuatro elementos —tierra, agua, fuego y aire— en la que activamos y armonizamos 10 chakras, más allá de los siete principales. La sesión finaliza con una reprogramación a través de afirmaciones que el mismo Rafael me ha dictado especialmente para este trabajo.